La Covid-19 aumenta las solicitudes de ancianos para desheredar a sus hijos

Hemos detectado que con motivo de la pandemia hubo muchos mayores a quienes sus familiares no les asistieron, ni siquiera les llamaron por teléfono. Son ellos quienes han buscado nuestra asesoría legal”. Quien habla es Marcelo Cornellá, el presidente de la asociación de mayores de Fuenlabrada, ACUMAFU, que ha visto como se disparaban las consultas de mayores para desheredar a sus hijos y nietos durante los meses de confinamiento. Entre marzo y julio, esta asociación recibió un total de 115 mientras en el mismo periodo del año pasado solo tuvieron 48. Es decir, se ha incrementado un 239% aproximadamente.

Pero, ¿cuál es la causa de esta decisión? La soledad. Marcelo Cornellá, presidente de este colectivo  precisa: “Hemos detectado que con motivo de la pandemia hubo muchos mayores a quienes sus familiares no les asistieron, ni siquiera les llamaron por teléfono. Son ellos quienes han buscado nuestra asesoría legal”. Y añade: “Hablamos de los casos en los que los mayores se decidieron a empezar el proceso judicial. Porque si nos referimos tan solo a las llamadas que recibimos este número sube. Es más, podría decir que en toda España son cerca de 600.000 los interesados en desheredar, pero muchos ni si quiera dan el paso para informarse”.

La ley, en la mayor parte de España, obliga a dejar al menos un tercio de la herencia a los hijos, lo que se conoce como “legítima”. Tan solo este caso quedaría exento si se verifica que los padres han sido agredidos físicamente por sus descendientes, no les han proporcionado comida cuando lo necesitaban o han sido maltratados psicológicamente. Sin embargo, para proceder a este proceso, la persona debe probarlo jurídicamente, y en el último caso, debe estar justificado por injurias, abandono o menosprecio. Para ello debe cumplir dos condiciones: que los hechos sean graves y que se puedan demostrar. Si todos los requisitos se cumplen, el progenitor podría emprender la desheredación.

Pese a ello, son muy pocos los casos que se hacen efectivos debido a la complejidad del trámite, el tiempo y el desgaste emocional que conlleva. Tanto es así que Cornellá comenta que “De cada 100 procesos, tan solo 18 culminan con la desheredación efectiva”.

Además, muchos de ellos se arrepienten en mitad del preceso y buscan una reconciliación con sus hijos y nietos. “Cada caso tiene una historia particular y un drama familiar que se debe analizar”, comenta.

Otro de los casos que se dan en este tipo de trámites, es cuando los mayores deciden dar todo su patrimonio únicamente a uno de sus hijos que sí que le atienden y no a otros. En este caso, ACUMAFU se encarga de trabajar con el equipo de mediadores y psicológicos para aconsejar a estas personas. “Siempre tratamos de que exista una mediación con la familia, hay veces que funciona, pero en su mayoría no se llega a buenos términos”.

A partir de aquí, empieza el proceso para la desheredación. Aunque esto no siempre ocurre, en varios ocasiones los profesionales se ven amenazados por los familiares.

Asismimo, otra vertiente tiene que ver con las actitudes de los hijos. Muchos de ellos quieren cambiar esta situacion, por el contrario, hay otros que no les importa. “Les da igual si heredan o si no lo hacen. Depende mucho de las edades. Cuando tienen menos de 40 años les da igual, pero si son mayores, ahí sí intentan revertir el tema”, indica el director.

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