Iglesia de San Cristobal de Reyes2018-04-03T08:39:35+00:00

SAN CRISTOBAL DE REYES

 

 

 
i_calixtinoglesia del siglo XVIII de origen románica, pero solo se conserva de este momento la capilla mayor, de planta cuadrangular. Esta iglesia está íntegramente hecha en cantería.

En la fachada se sitúa una oquedad con una imagen de San Cristobal, muy bien conservada. El campanario se sitúa encima de esta fachada, en una simple espadaña. Además tiene unos contrafuertes pegados al muro Sur de esta iglesia. En el techo de la parte de atrás hay una cruz con un cordero hecho de piedra.

En el interior tiene una bóveda de cañón sostenida por dos arcadas de medio punto, volteadas sobre semicolumnas, las cuales tienen unos capiteles vegetales muy esquemáticos. El atrio es del románico medieval. En la entrada hay un baptisterio hecho de mármol.

(Descripción elaborada por Laura Benavente Espantoso)

 

REIS

La parroquia de Reis se encuentra en el sur del ayuntamiento de Teo. Su geografía es llana y
está surcada por un afluente del río Ulla, el Rego do Chao. Se encuentra a 4 km del centro de
Teo y a 14 km de Santiago de Compostela, desde donde se llega por la carretera Santiago-A
Estrada, tomando el desvío dirección Pontevea.

Iglesia de San Cristovo

EL TEMPLO PARROQUIAL se encuentra alejado de las construcciones domésticas. Se dispone en alto rodeado por un entorno boscoso. Un bajo muro de cierre delimita el espacio sacro. Su planta es sencilla, con una nave y ábside rectangular, tanto en el interior como en el exterior. Como tantas otras iglesias parroquiales gallegas de origen románico, las diferentes campañas edilicias sufridas a lo largo de la historia, especialmente en los siglos XVIII y XIX, han provocado la desaparición de gran parte de la primitiva construcción.
La nave fue modificada en el siglo XVIII, momento en el que también se adosa una sacristía al norte del ábside; mientras que la fachada fue completamente rehecha en el siglo XIX.

Al igual que en otros templos de la zona, los restos medievales se concentran en la capilla mayor. El acceso al ábside se realiza por medio de un arco triunfal de medio punto, ligeramente peraltado, que descansa sobre columnas adosadas al muro; esta configuración se repite en el fondo de la capilla, donde dos nuevas columnas soportan el arco. Tanto el espacio de la nave como el del ábside se cubren con bóvedas de cañón. La última campaña de reformas ha recubierto de encalado ambas bóvedas, quedando en piedra desnuda muros, columnas y arcos.

Las cuatro columnas presentes en el ábside son achaparradas y de aspecto pesado. Todas ellas se elevan por medio de la inclusión de podios y presentan basa, fuste compuesto por tres tambores, capitel y cimacio. La decoración de los capiteles es vegetal, con la particularidad de que el taller que los trabaja repite en gran medida el tipo de cesta y de decoración en los dos grupos de capiteles que sostienen cada uno de los arcos. Los capiteles de las columnas del arco triunfal están trabajados muy sucintamente, con un tipo de hoja simple y plana formada por el
biselado en la piedra que le confiere un aspecto de palma.
La sucesión de hojas se ve dinamizada con la inclusión de pomas o bolas. Ambos capiteles tienen desgaste en el labrado de la piedra, pero puede intuirse un ritmo en las bolas al aparecer cada dos hojas. El aspecto general es de un trabajo geometrizante y simétrico. Las basas son sencillas con una única moldura.

Las columnas interiores del ábside son de mejor factura. Las basas presentan un desarrollo más complejo, con dos toros, escocia y garras. Los capiteles están inspirados en las formas corintias y, a diferencia de los anteriormente citados, el trabajo escultórico difiere levemente entre los capitales sur y norte. En el capitel de la columna norte destaca la poderosa moldura, a modo de collarino, y una cesta lisa. Es en el último sector de la cesta donde se concentra la ornamentación a base de tres caulículos por cara, duplicándose los de los ángulos, y una poma en el caulículo central. El estado de conservación no permite afirmar la presencia de otro tipo de formas decorativas, pero, a la vista de los vestigios, parece plausible la aparición de bolas en los caulículos centrales en las caras este y oeste.
El capitel sur vuelve a desarrollar un amplio collarino. La labor escultórica se repite primordialmente en la sección superior de la cesta, con la salvedad del trabajo en la piedra, que crea unos tramos de hojas a lo largo del cuerpo de la cesta usando una solución semejante a la vista en los capiteles de acceso a la capilla. Los caulículos siguen el modelo del capitel norte, si bien, en lugar de pomas centrales, éstos finalizan con volutas en los extremos.

Sobre la clave del arco se observa un cambio en el tipo de sillar que dibuja un perímetro cuadrangular. A la vista de otros templos de semejantes características, parece que pueda tratarse de un pequeño vano perteneciente a la fábrica románica que haya sido cegado en campañas constructivas posteriores.

En el exterior, la huella románica se ciñe a la cabecera.
El muro se compone con sillares de hiladas regulares, con tres gruesos contrafuertes en el muro sur que delimitan calles en el paramento. En el tejaroz del mismo muro se conservan cuatro canecillos, dos por calle, que de Oeste a Este muestran la siguiente decoración: dos bolas con garras, una bola sencilla y una espiral. El muro del testero es liso y sin ningún tipo de ornato. En el lado norte los paramentos románicos quedan ocultos por la inclusión de una sacristía en el siglo XVIII.

Sobre el piñón del ábside se conserva un carnero que soporta una cruz antefija. Sus facciones están sugeridas por una incisión que dibuja una boca casi sonriente y dos pequeños huecos para los ojos. A pesar de ello, la identificación del animal es clara por la presencia de dos potentes cuernos enroscados. Sobre el animal se dispone una cruz latina. La presencia del carnero soportando una cruz es habitual en todos los templos románicos, dispuestos tanto en el ábside como sobre el muro del testero.

La iglesia parroquial de San Cristovo de Reis es una muestra de la arquitectura religiosa rural gallega. A pesar de las distintas reformas sufridas, su espacialidad no debe de diferir mucho de la construcción medieval, con una única nave y cabecera rectangular. El tipo y el estilo de la decoración responden a una mano no especialmente habilidosa, pero conocedora de los planteamientos de los talleres que están trabajando en la catedral compostelana.
El tipo de decoración vegetal es una adaptacion de la existente en los tramos del crucero del templo apostólico.

Los canecillos conservados, con decoración geométrica, son muy comunes en todas Ias fábricas del entorno de Compostela. Especial relevancia debe darse a la presencia del Agnus Dei antefijo, tan característico de los templos románicos, pero que en esta región ha desaparecido en casi todos ellos. La ausencia de documentación no permite una datación precisa de los vestigios, pero el estudio de los capiteles y canecillos lleva a una fecha en torno a inicios del segundo tercio del siglo XII.

Bibliografía
Lema Suárez, X. M., 2006, pp. 128-129

 

Información obtenida íntegramente en la Enciclopedia del Románico.

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